La inspiración, la pasión por lo que haces, y el felices para siempre….
Por lo general, desde niños al leer el final de un cuento solemos pronunciar la frase “y vivieron felices para siempre…” Sin embargo, esa frase tan esperanzadora y positiva, al pasar los años, no se hace tan real como debería serlo porque simplemente el día a día, la cotidianidad, la socialización, los roles que desempeñamos, etc., nos hacen olvidarnos de nuestro verdadero “yo”. Hacemos a un lado y no escuchamos nunca más a ese niño interior que reía por las cosas más simples, a ese ser maravilloso que no veía peligros, no sabía de diferencias e hipocresías y soñaba con ser tal o cual personaje. Por más actividades que realicemos, por más esfuerzos que hagamos para perseverar y hacer realidad nuestras metas, nunca debemos olvidar nuestra esencia, ese ingrediente secreto que nos hace ser nosotros mismos y que es nuestro combustible para actuar. No podemos estar en un trabajo donde no nos gusta lo que hacemos, ...